
Para cuando su comportamiento te está mostrando algo tuyo
Crecimiento personal con tu animal como guíaAlquimÿa
Un programa completo con los dos: propósito, heridas, creencias y la ley del espejo, sin culpa.
Incluye el taller Comunÿca y Canalÿza.
Comportamiento, vínculo y gestión emocional · con Mar
Ladra, tira de la correa, rompe cosas, se hace pis en casa, no soporta quedarse solo. Has buscado consejos, quizá has ido a un educador. Y aun así, nada cambia del todo.
Antes de intentar cambiarlo, hay una pregunta que casi nadie se hace: ¿qué te está queriendo decir?
Sesiones de 60 minutos · por videollamada · 60 €

Empecemos por el principio
Un animal no hace las cosas «para fastidiar». Cuando algo le pasa, no tiene palabras para contarlo. Lo cuenta como puede: ladrando, escondiéndose, rompiendo, dejando de comer.
Detrás de casi cualquier conducta hay una emoción: miedo, inseguridad, frustración, aburrimiento, dolor. O algo que ha cambiado en casa y nadie le ha explicado.
Por eso, cuando solo se corrige la conducta, a veces el problema se calma un tiempo y vuelve. O aparece por otro lado.
Los animales perciben nuestras emociones y se contagian de ellas. No lo decimos nosotros: está estudiado.
Tu estrés también es el suyo.
En un estudio con 58 perros, su hormona del estrés subía y bajaba a la vez que la de sus personas, durante meses.
Sundman y otros · Scientific Reports, 2019
El estrés cambia tu olor.
Y un perro lo nota: en un estudio, perros entrenados reconocieron el olor de una persona estresada en más del 90 % de los intentos.
Wilson y otros · PLOS ONE, 2022
El gato nota el enfado.
Ante una cara y una voz enfadadas, los gatos mostraron más señales de estrés que ante una cara y una voz alegres (estudio pequeño, con diez gatos).
Quaranta y otros · Animals, 2020
Por eso decimos que tu animal es un espejo. Si en casa hay tensión, prisa, miedo o tristeza, él lo recoge. Y a veces lo expresa por ti.
No todo lo que vive tu animal es por ti. Pero a veces te está mostrando algo.
Esto no va de culpa. Va de entender. Y es de lo más liberador que puedes descubrir: que cuando te cuidas tú, también le estás cuidando a él.
En una sesión de comunicación animal, Sergio le pregunta qué le pasa, qué siente y qué necesita. Muchas veces ahí aparece la clave.
Mar trabaja contigo lo que se te remueve: el enfado, la culpa por haberte enfadado, el cansancio, lo que ese comportamiento te toca por dentro.

Te sostiene a ti
Acompaño lo que se te remueve a través de tu animal. Cuando te está sacando de quicio y luego te sientes fatal. Cuando está enfermo o mayor y te toca decidir. Cuando ya no está. Y cuando notas que te está mostrando algo tuyo y no sabes qué hacer con eso.
Mi parte es la más pragmática: entender cómo funciona la mente y aprender a gestionar lo que sientes, para que deje de decidir por ti. Y lo hago con una mirada integrativa: la sistémica y las constelaciones familiares, la psicosomática y las técnicas energéticas también están dentro.
Soy autora de «El viaje de Amarÿllas», un cuento para acompañar el duelo de los peques de la casa.
Una conversación por videollamada, desde donde estés. Miramos juntas qué es lo que más pesa y por dónde empieza a aflojar. 60 minutos · 60 € (IVA incluido). Hasta el 30 de noviembre de 2026. Desde el 1 de diciembre, 70 €.
Un sistema holístico y no invasivo que revisa el equilibrio del cuerpo y del sistema nervioso. Entre 15 y 45 minutos, a distancia, para ti y para tu animal. Es un acompañamiento complementario: no sustituye al veterinario ni a ningún tratamiento médico o psicológico.
A veces, una sesión basta. Y a veces lo que tu animal te está mostrando pide un proceso más largo: tu historia, tus heridas, las creencias con las que creciste, la forma en que te vinculas. Para eso existe Alquimÿa.

Para cuando su comportamiento te está mostrando algo tuyo
Un programa completo con los dos: propósito, heridas, creencias y la ley del espejo, sin culpa.
Incluye el taller Comunÿca y Canalÿza.
Una conversación con los dos · 45 minutos · gratuita
Ningún programa empieza sin una conversación. Es para mirar juntos en qué momento estáis, sin prisa.
Los primeros 30 minutos son tuyos: nos cuentas qué está pasando y te devolvemos lo que vemos. Los últimos 15, te decimos si hay algo nuestro que encaje. Y si no encaja, te lo decimos igual.
Solo somos dos personas, así que hacemos unas pocas a la semana.
Si no sabes por dónde empezar, empieza por escucharle. Lo que te está pasando se entiende mucho mejor cuando sabes qué te está diciendo tu animal.